Salud en Movimiento

Soy una persona chiquita de 18 años que me gusta dormir y comer, también me gusta ayudar a las personas, por eso escogí estudiar odontología. Actualmente estoy cursando mi primer año de carrera, exactamente estoy en segundo semestre, y me gustaría compartirles algunas cosas buenas de la vida y de mi carrera.

Tengo la suerte que mi universidad ofrece programas de servicio social, uno de ellos es Salud en Movimiento, que se encarga de dar gratuitamente servicios médicos a comunidades que lo necesitan. En mi primer semestre de carrera tuve la oportunidad de asistir en cuatro brigadas de salud, las cuales me han enseñado muchas cosas, tanto académicas como sociales. En ellas he aprendido a tratar a los pacientes, a ver todo de otra manera, a ponerme en el lugar de estas personas. 

Éstas oportunidades las aprovecho al máximo, cada vez que puedo ir a alguna brigada, lo hago. También convezco a mis compañeros de clases y amigos a que vayan y se enamoren de esta bella profesión, así como a mí me pasó en mis primeras brigadas. 

Mis primeras brigadas fueron en Homún, Yucatán. Ahí conocí a estudiantes de otros grados y de otras carreras, como medicina y nutrición. La mayor parte de lo que sé hacer lo aprendí ahí gracias a tres estudiantes de odontología de tercer y cuarto año. Ellos me enseñaron como tratar a los pacientes, como hacer una resina, hacer una cavidad, hacer una profilaxis, una extracción. Estas brigadas fueron mi primer contacto con los pacientes y eso me motivó a seguir dando todo de mi.

Mis segundas brigadas fueron en Hunucmá, Yucatán. A diferencia de las de Homún, en estas brigadas yo estaba sola, no habían chicos o chicas de mi mismo salón, pero eso fue una gran ventaja por que aproveché al máximo aprender de los más grandes y como en todas las brigadas, conocí a muchas más personas, aprendí de ellas y ellos aprendieron de mi.

Las terceras brigadas fueron en una muy pequeña comisaría al este de la ciudad de Mérida, ahí tuve la oportunidad de enseñarles a mis compañeros todo lo que yo ya sabía hacer, tal vez no pude aplicar mis conocimientos en los pacientes, pero pude enseñarle a los demás y compartirles mis tips. Creo que uno igual aprende enseñando y me gustó mucho poder ayudar a mis compañeros a que ellos igual puedan aprender.

Mis cuartas brigadas, fueron las segundas brigadas más significativas que tuve. Fueron en Tonalá, Chiapas. Meses después del terremoto, la universidad organizó estas megabrigadas, no solo odontología, medicina y nutrición asistirían, también, psicología, comunicación, ingeniería civil y arquitectura se sumarían a nosotros para poder ayudar al máximo a los afectados. Cada día íbamos a un poblado diferente, todos cercanos a Tonalá. 
Siendo otro estado, la mentalidad de la gente es diferente, ahí aprendí mucho a valorar lo poco que tenemos. Ese viaje fue increíble, aprendí de las demás carreras, conocí personas, aprendí muchísimo de mi carrera y conocí Chiapas. La convivencia fue muy armoniosa y agradable. 

Ayudar a los demás nunca está demás, puede que parezca que ofrezco mis servicios sin recibir nada a cambio. Pero es todo lo contrario, ellos me dan más de lo que yo les doy a ellos. Una sonrisa, un gracias, una risa, siempre será más valioso que lo que yo les estoy dando. Estoy muy agradecida de poder vivir estas experiencias y de tener la oportunidad de seguir ayudando cada día más a través de mis estudios, futuramente mi profesión.

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